domingo, 17 de septiembre de 2017

una extraña noche

mientras me deslizo por tu piel, te voy acariciando lentamente, te dejas llevar cual corriente desliza una suave hoja, te imagino acostada sobre mi pecho y los dos desnudos, mi mente perversa te toca lentamente, empiezo a temblar cual hoja dominada por gotas de lluvia,  mis manos no saben cómo empezar a tocarte, temo ser  tosco al acariciarte, pero el deseo se desborda en un frenesí de pasión, me pides que te haga el amor, y nuestros cuerpos ahora se unen en un idilio eterno y tus besos ahora no son efímeros, no quiero ser cobarde y decir lo que hicimos ayer.
Solo las sombras jugaban como dos amantes desenfrenados amándose en una noche de pasión. Y tú querrás decirme algo o prefieres quedarte callada, te observo en silencio y veo que tu mirada me pide que siga acariciándote, mis labios se deslizan cual pececillo atrapado, cual inocencia perdida, mis labios bailan  al compás de tu piel, te quieren gritar las culpas más tu pasión es tan fuerte como mi propio deseo, y de nuevo nos vemos desnudos no cobardes, valientes para gritar que hoy eres mía.
 Que siga, te aferras agarrándote a las sabanas, pero eso no me detiene, he logrado desnudarte,  trato de sentarme  mientras te voy observando, sigues acostada en la cama, no puedo describir lo hermosa que te vez.

Quiero perderme en cada acaricia, quiero poder tocarte cada parte de tu cuerpo, sé que me podré cansar de recorrer un jardín tan bello, pero no quiero terminar la noche sin haberlo intentado, estamos a oscuras pero eso no es impedimento, nuestros labios juegan los unos a los otros mientras tus gemidos cada vez se aceleran más, me dices que no siga, pero luego quieres que continué, ya estamos tan extasiados mientras nos vamos amando y la noche poco a poco se va terminado. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario